Este es un problema que, en voz de Sam Greenblatt, miembro de la mesa directiva de OSI y vicepresidente senior de Computer Associates en la iniciativa Linux de esta empresa, se ha venido analizando desde el año pasado, ya que la incompatibilidad de las licencias imposibilitan que productos o programas que tengan una licencia se usen donde se gobiernen con otra, lo que daña la imagen del software libre y hace confusa su implementación a los ojos de los empresarios.
Como sabemos, existen licencias usadas de forma muy generalizada, como la GNU GPL o la de Apache, pero también existen otras específicas para las empresas que las crearon, como es el caso de Apple Computers y Sun Microsystems. La expectativa es que sólo exista una versión de la GPL, una versión comercial de la misma GPL y otra basada en la BSD, aunque se tomarían elementos de las demás para darles más flexibilidad.
El asunto se antoja complicado, ya que independientemente que OSI mismo ha certificado todas estas licencias (lo que en cierta forma implicaría que se desdicen), los productos que ya se gobiernan con otras licencias (como la artística o la de Mozilla) deberán de ver si la actual política les conviene. Esto será cosa de ver.
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