Su creación consiste en una serie de sensores que realizan un monitoreo en tiempo real de la temperatura y la humedad que existe en el ambiente. Estos sensores se conectan a una placa Arduino, que recibe la información de los sensores y la interpreta en cuestión de segundos. Si se registran variaciones en la temperatura o la humedad del ambiente que pudieran indicar un riesgo, la placa Arduino comienza a emitir impulsos eléctricos a diferentes luces LED y a otros dispositivos sonoros para emitir la alerta que advierte del potencial peligro. Las capacidades de este sensor pueden expandirse, para incluso enviar mensajes de texto o realizar llamadas a determinados números para alertar sobre el peligro existente. Es parte del potencial de esta plataforma abierta de software y hardware, asegura Vladimir Bonilla, coordinador de la carrera de Ingeniería Mecatrónica de la UTE.
“Las placas que existen ahora se usan no solo en robótica, sino también en otro tipo de industrias como la automotriz, en la adecuación de electrodomésticos y más”, explica Bonilla. Para usos más avanzados que pueden demandar más recursos, como aplicaciones de reconocimiento facial o de video, Arduino puede no ser suficiente. Es ahí donde entra la plataforma Raspberry Pi. Bonilla indica que la calidad de procesadores que esta plataforma tiene permite, justamente, el uso en proyectos más avanzados. “Es prácticamente un computador de muy bajo costo”. A escala global, tanto las placas Raspberry como las Arduino han sido adoptadas por miles de entusiastas de los proyectos estilo ‘hágalo usted mismo’. En Internet se puede encontrar cientos de foros comunitarios con especificaciones sobre cómo construir desde autos a control remoto y drones hasta robots o computadores móviles basado en este.
Fuente: dirigentesdigital.com
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