ens Hardings es ingeniero civil y doctor en ciencias de la computación de la Universidad de Chile. Sus áreas de interés y de trabajo están en el software libre. Ha participado como asesor Open Source en diversas organizaciones. En esta columna, Jens se explaya acerca de los cambios al modelo que plantea el FLOSS y sus propios desafíos. Mucho se ha hablado últimamente sobre el software libre, el open source y sobre la conveniencia o no de utilizarlos. Pero antes de poder tomar ese tipo de decisiones y de generar políticas, es necesario entender de qué estamos hablando. Eso nos lleva a revisar los cambios en el modelo que genera esta "revolución" en el software.
Con FLOSS (Software libre y de Código Abierto) me refiero al conjunto de software que se puede catalogar como software libre o como software open source, que salvo contadas excepciones se refiere a exactamente al mismo conjunto de software.
El software más conocido por la mayoría es desarrollado por un único ente, que se preocupa de crear el software, ya sea desarrollando o utilizando partes hechas por terceros, de promoverlo para llegar a los usuarios, y de mantener ese software a futuro, lo cual incluye correcciones de errores y generación de nuevas versiones.
Es un modelo en el cual una sola empresa o entidad toma el riesgo y, por ende pierde su inversión si algo sale mal o será la única beneficiaria si resulta exitoso.
Otra consecuencia de este modelo y la forma de implementarlo es que esa entidad o empresa es la única que tiene el acceso técnico y la facultad legal para realizar cualquier cambio al software, y si la empresa deja de existir y no traspasa esa información a un tercero, el software también se pierde. O al menos se pierde la capacidad de mantener una aplicación, que es casi una condena de muerte.
Lo que plantea el FLOSS es un cambio profundo en varias dimensiones: en el modelo de desarrollo, de distribución, en el modelo de negocios de quienes pretenden lucrar con el negocio del software. Además, mudan los usos que se pueden generar con el software y la forma de innovar.
Nosotros estamos inmersos en un mundo que de una u otra forma se ha acostumbrado a un modelo específico dentro del cual opera todo el ecosistema del software. Las diferentes dimensiones tienen su funcionamiento, que se ha ido adaptando con el tiempo. Sus interrelaciones con las demás dimensiones que no siempre son triviales ni obvias.
Pensar en responder la pregunta general de si es mejor usar FLOSS o software que sigue el modelo tradicional, llamado también privativo, es no entender la enorme magnitud del tema.
Lo que sí es posible es revisar experiencias, analizar ventajas y desventajas en contextos específicos. Es posible transformar algunas de las dimensiones mencionadas para determinar cómo se comportan las demás e identificar otros equilibrios en los cuales puede operar el ecosistema del software.
El ejemplo Torvalds
Consideremos a una persona como Linus Torvalds, creador del núcleo Linux, que quiere simplemente desarrollar parte de un sistema operativo. Lo hace de forma no sólo transparente, publicando paso a paso todo el desarrollo, sino que además permite a otros aportar sus ideas y desarrollos.
Lo que finalmente sucedió fue que lideró una revolución que ha llevado a grandes empresas, como IBM, Oracle, Sun y otras, a cambiar sus modelos de negocio.
Empresas que pretenden generar un negocio, tales como MySQL, también han sido capaces de generar importantes influencias en comunidades de usuarios, desarrollos de otras aplicaciones, etc.
El Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre, FLISOL, a realizarse este sábado 26 de abril, es un ejemplo en el cual lo que prima es el modelo de distribución.
En este evento gratuito, voluntarios se preparan para llevar el software que ya está disponible a los computadores de quienes deseen utilizarlo, de manera simultánea en todo Latinoamérica. Este evento ha tenido bastante éxito en ocasiones anteriores, y cuenta con importantes repercusiones en las demás dimensiones.
Queda claro entonces que no es razonable cambiar de la noche a la mañana el modelo de desarrollo de toda una industria, que ya está adaptada a una forma diferente de funcionar.
Pero es necesario dedicar esfuerzos importantes para conocer mejor cómo opera el FLOSS y cuáles son las inter-relaciones complejas que determinan un equilibrio diferente, a quiénes beneficia o perjudica y qué queremos lograr en conjunto. Esto es tarea no solamente de los proveedores, sino principalmente de los usuarios de soluciones de software, o sea, todos nosotros.
Fuente: Mouse (Tercera Chile)
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