Tras ser poco menos que demonizado durante años por la gran industria tecnológica, la irrupción de fenómenos como el cloud computing, Big Data, machine learning o IA, ha convertido el software libre en la gran tendencia a seguir en el panorama empresarial. Compañías como Microsoft, que hace menos de diez años consideraban el open-source como un enemigo a batir, se han convertido en el último lustro en grandes defensores de la causa, sumando esfuerzos a todo tipo de proyectos.
Durante décadas, Microsoft era la gran enemiga del software libre; su negocio se basaba en el código propietario, en ofrecer lo que ningún otro desarrollador era capaz. Los tiempos han cambiado, y Microsoft con ellos; la compañía liderada por Satya Nadella dio un giro de 180 grados, apostando más por el software libre, recibiendo a Linux con los brazos abiertos, e incluso liberando sus programas.
Si la mitad de la energía que los usuarios de Linux pusimos en discutir con los usuarios de Windows sobre cuál es el mejor sistema operativo, la hubiéramos puesto en mejorarlo, hace rato que hubiera sido el año de Linux en el Escritorio.
Hay que reconocer que en temas como la compatibilidad con formatos propietarios o la disponibilidad de juegos se ha mejorado bastante, aunque dista de ser una situación perfecta. Por eso comentamos 3 programas de Windows que pueden usarse online en Linux.
Invidious es un front-end alternativo a YouTube, Invidious no utiliza la API oficial de YouTube, en su lugar, analiza el código fuente del sitio de YouTube para obtener la información necesaria (como proyectos como youtube-dl y NewPipe.
Al tiempo que procesa la mayoría de las solicitudes de usuarios a través del servidor en el que está instalado, lo que afecta positivamente a los usuarios. El código del proyecto está escrito en el lenguaje de programación Crystal, utiliza el DBMS PostgreSQL y se distribuye bajo la licencia AGPLv3 +.
Le gustaría poder elegir el modelo de estado? Y si fuese así, ¿optaría por una monarquía o por una república? Esta consulta es la que quería realizar el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Málaga, Ceuma, coincidiendo con la votación en otras universidades andaluzas como la Pablo Olavide de Sevilla.
El Ceuma pretendía utilizar la plataforma de voto electrónico que ha puesto en marcha la UMA. Sin embargo, desde la institución no apoyan el referéndum y afirman que, aunque aún falta por regular el uso de la plataforma, es una herramienta que estará al servicio de casos vinculados exclusivamente con la vida universitaria.