El que resiste gana, decía Camilo José Cela. Guadaltel es un ejemplo de ello. De cómo una forma de entender la vida, aprendida en la Universidad española de los años setenta, acaba siendo la fórmula del éxito de una empresa que, en principio, parecía circular contra corriente. En aquellos años en los que la Escuela de Industriales de Sevilla tenía la única computadora que había en España de Despeñaperros para abajo, los estudiantes construían programas informáticos, hojas de cálculo, procesadores de texto "Todo lo intercambiábamos, y nos alegrábamos cuando alguien mejoraba una idea tuya", recuerda Manuel Gutiérrez, primer ejecutivo y socio de Guadaltel: "había una cultura de generación de ideas".
Sacó Windows del disco duro de la computadora de la casa e instaló un sistema operativo gratuito, de códigos de programación abiertos al público y muy popular llamado Ubuntu. Solo temía que sus papás, menos diestros en esas cuestiones, no se adaptaran al cambio.
La crisis económica, que ha provocado pérdidas, despidos y en el peor de los casos, el cierre de numerosas empresas, está afectando en un modo bien distinto a otras entidades que, en medio de esta travesía del desierto, están hallando una gran oportunidad de negocio. Es el caso de Emergya, una joven empresa cien por cien sevillana, que en sólo un lustro se ha convertido en punto de referencia en su sector y que ostenta previsiones de crecimiento para este año. En 2008 registraron una facturación de 2,5 millones de euros y, con una plantilla de 50 profesionales, se plantean la contratación de más trabajadores. Esta es la empresa que se encuentra tras la red de centros Guadalinfo y el programa Guadalinex de la Junta de Andalucía.
Los empresarios hoteleros de Lanzarote han decidido implantar un nuevo plan tecnológico que conlleva cambiar los actuales sistemas a aquellos de 'software' libre con el objetivo de acceder a la "era tecnológica" y generar una mayor capacidad de gestión, pero también para ahorrar costes.
El Gobierno brasileño ahorró 370 millones de reales (unos 167,8 millones de dólares) en 2008 por el uso de programas de software libre en dependencias y despachos oficiales, reveló hoy el Servicio Federal de Procesos de Datos (Serpro) del Ministerio de Hacienda.