Aunque Google Play nos proporciona todo lo que necesitamos para nuestro smartphone Android, hay muchos desarrolladores de Apps que prefieren no colgar sus creaciones en el bazar de Google. La misma Epic Games mantiene una batalla abierta con Google por el caso Fortnite, que ha provocado que el juego más famoso del momento tenga que descargarse por vías alternativas. Algunas de esas vías tienen cara y ojos y son excelentes bazares de Apps.
Una lista rotativa de activistas digitales de lenguas indígenas de América Latina tiene el control de la cuenta de Twitter de @ActLenguas. Con la coordinación de Rising Voices, esta campaña de medios sociales se realiza dentro del contexto del Año Internacional de Lenguas Indígenas 2019 y brindará un espacios para que voces diversas de la región cuenten historias de sus experiencias con la revitalización de lenguas.
Cuando compartimos fotos en redes sociales, normalmente intentamos hacerlo gastando el menor número de datos posible. Redes sociales como Instagram comprimen bien las fotos antes de subirlas, mientras que Facebook permite subirlas en alta resolución para verlas con mayor calidad. Ahora, la herramienta que permite comprimir mejor las fotos en Facebook, WhatsApp e Instagram está disponible para todos los desarrolladores.
En octubre pasado, Eliot Horowitz, director técnico y cofundador de MongoDB hizo un anuncio que creó tumultos en la comunidad de código abierto: la creación de una nueva licencia de código abierto, la Licencia Pública del Lado del Servidor (SSPL) para los famosos Sistema de gestión de bases de datos orientado a documentos.
Esta licencia se aplica a todas las versiones de MongoDB publicadas o que se lanzaron después del 16 de octubre de 2018 y reemplaza la licencia AGPLv3. También se aplica a parches para versiones anteriores del DBMS.
Durante el año 2018 se registraron 1.362 usuarios, de los que 227 acudieron por primera vez al Centro para la Modernización e Inclusión Tecnológica (CeMIT) de Celanova. Un 42 % fueron hombres, mientras un 58% eran mujeres, con una media de edad de 42 años. En cuanto a la experiencia en nuevas tecnologías, un 30% carecía de ella, un 35% tenía conocimientos muy básicos, un 32% conocimientos a nivel usuario y sólo un 3% conocimientos avanzados.