Y algunas marcas lo lograron, según señala el sitio Business Insider, una de ellas es Linux. A principios de la década de 1990, todos los ingenieros informáticos usaban UNIX, hasta que un joven Linus Torvalds llegó con Linux, haciendo alarde de ella como una alternativa.
Lo que diferencia a Linux de la mayoría de las marcas de culto es que no sólo creó a sus propios evangelistas, sino que además permitía que los fanáticos afectaran directamente el producto y la marca, debido a que es de código abierto.
Linux atrajo a gran parte de la comunidad de programadores, y como colectivo, se creó el pingüino Tux, que se ha convertido en todo un icono.
Otras marcas que se consideran de culto: Harley-Davidson, el escarabajo de Volkswagen entre otras.
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