La Linux Foundation acaba de arrancar una nueva campaña promocional con el espíritu de colaboración como bandera, y qué mejor ejemplo que el propo Linux, “el mayor proyecto colaborativo de la hisoria de la computación”. El método elegido es una miniserie de vídeos en los que sus protagonistas -dibujos animados- nos descubrirán un mundo sin Linux.
Ayer Sarah Sharp dejaba el Kernel Linux. Pues parece que hay otra persona cansada del ambiente tóxico que se respiraba allí, se trata del desarrollador Matthew Garrett el cual se ha solidarizado con su compañera y ha decidido ir por su cuenta.
La carencia de tono en los textos nos puede pasar malas jugadas, y creo que ese es uno de los problemas que al igual que al resto de mortales, afecta a Linus Torvalds. Así que en un alarde de… nosequé, os invito a leer esta entrada con música de fondo.
Luego que Sarah Sharp, la empleada de Intel encargada de mantener los drivers de USB 3.0 del kernel Linux, había decidido abandonar el equipo de desarrollo liderado por Linus Torvalds a causa del tono y el ambiente tóxico reinante. Con esta partida se abrió de nuevo el debate de hasta qué punto eran productivas esas maneras a la hora de trabajar.
Para los entusiastas del software libre es difícil imaginarnos un mundo donde no exista GNU/Linux, ya que la robustez de su plataforma, su estabilidad, la fiabilidad, la integridad, la seguridad, la potencia, su amplia capacidad de adaptación, modificación o portabilidad y la relación costo-beneficio lo convierten en referencia obligada.