Todo el mundo sabe que hay millones de proyectos de software libre operativos en el mundo entero, además sabemos que muchas empresas de software libre como la Linux Foundation se encargan de colaborar con empresas para realizar atractivos proyectos de software libre.Lo que hasta ahora no sabíamos era el valor estimado en dólares de todo esto.
Cualquier ciudadana o ciudadano consciente y más los movimientos sociales, necesitan plantearse el uso de software libre, intentar hacer el esfuerzo de no apoyar a estas poderosas corporaciones, de salirse de la lógica casi impuesta de hacer lo que necesita la máquina, que homogeneiza, y oculta.
El próximo 5 de Octubre nuestro Kernel de Linux cumple 24 años,un Kernel que poco tiene que ver con aquel Kernel original de hace 24 años.
Un 25 de Agosto de 1991 Linux Towards anunció que estaba trabajando en la primera versión de lo que sería el núcleo de Linux, el 5 de Octubre salió la versión 0,01 del Kernel el cual contaba con aproximadamente 10.000 Líneas de código.
Siempre pensé que cuando las Musas visitaban un bar era para asistir la esquiva creatividad de algún futuro autor de renombre, tipo Truman Capote o Scott Fitzgerald, e incluso alguno con estrella de futuro premio Nobel, como Ernest Hemingway. Literatura y alcohol parece que se llevan bien; con la ciencia resulta una relación más tormentosa. Y ahí tengo que reconocer que me sorprendió enormemente (también gratamente, porque tengo cierta inclinación por estos lugares) que una de las ideas tecnológicas que más me han impactado recientemente surgiera en uno de estos locales: el módulo Arduino. Esta pequeña maravilla se gestó en un bar de Milán llamado Il Bar di Re Arduino , que debe su nombre a un rey italiano del año 1000, y en donde Mássimo Banzi, por aquel entonces profesor del Instituto de diseño Interactivo IVREA en Italia, pasaba algún que otro rato. La plataforma de hardware libre Arduino ( www.arduino.cc) nació basada en un microcontrolador Atmel de 8 bits, un microchip programable capaz de ejecutar las órdenes grabadas en su memoria, con entradas y salidas analógicas y digitales a las que se pueden conectar cualquier tipo de sensor o actuador.
La Linux Foundation acaba de arrancar una nueva campaña promocional con el espíritu de colaboración como bandera, y qué mejor ejemplo que el propo Linux, “el mayor proyecto colaborativo de la hisoria de la computación”. El método elegido es una miniserie de vídeos en los que sus protagonistas -dibujos animados- nos descubrirán un mundo sin Linux.