Las últimas semanas se han venido realizando debates interesantes sobre lo que representa el uso del software como elemento indispensable para el acceso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), como parte de la polémica que el camarada Mario Silva en su programa de la Hojilla del pasado 03 de febrero desató en la comunidad de Software Libre.
Si eres de los que están cansados de que Windows cada dos por tres se ponga a actualizarse en el peor momento, o de que incluso esas actualizaciones te puedan dar quebraderos de cabeza, como sucedió hace unos días cuando algunos usuarios comprobaron que se habían borrado ficheros de su sistema al actualizar Windows 10, no debes preocuparte. Existen otras alternativas.
Si no trabajas con programas que te aten demasiado a Windows, puedes darle una posibilidad a Elementary OS 5, que acaba de ser lanzado. No eres un bicho raro por hacer eso (y si lo fueras tampoco pasa nada). Pero es que mientras que Windows se encuentra estancado en cuota de mercado, un estudio revela que Linux crece en ordenadores personales.
Usar windows no es malo, lo malo es pagar la licencia, esa parece ser la conclusión y la “grandísima enseñanza” que pretende dejarnos Mario Silva luego de las infortunados comentarios del día 04/04/2011 donde queriendo ó sin querer apuñalo el decreto 3390 de la República Bolivariana de Venezuela y por extensión a la Comunidad del Software Libre venezolana, así como en su reciente articulo “el purismo, un catalejo al revés” en el cuál en lugar de enmendar el error RATIFICA su ignorancia en el tema de las tecnologías libres y sale a realizar acusaciones de aptitudes que muchas veces él practica , además de hacerse la víctima de numerosos “ataques” que no son más que los reclamos de una comunidad que solo pide la rectificación de una idea distorsionada presentada a través de un medio público catalogado como el canal de todos los venezolanos y el cuál se supone debe estar en concordancia con las políticas del ejecutivo nacional, siendo el software libre una de ellas (al menos en el papel) .
Cooperativismo y tecnología suelen percibirse en Uruguay como términos excluyentes. Sin embargo, desde hace unos seis años distintas instituciones promueven las cooperativas que se dedican a la innovación en áreas como el diseño, el software y el audiovisual. Entre los organismos estatales que hacen esta apuesta se encuentran el Ministerio de Industria y la Intendencia de Montevideo. Algunos cooperativistas han creado además plataformas que les facilitan su labor y fomentan el trabajo conjunto.
La tecnología parece ser un elemento positivo para el desarrollo del movimiento cooperativo, aunque su utilización es bastante incipiente. Por un lado están las cooperativas dedicadas a rubros innovadores; por otro, el uso que cada cooperativa puede hacer de las nuevas herramientas independientemente del sector al que pertenezca. Tener un buen manejo de sus redes, plataformas que les posibiliten simplificar su labor, mecanismos de comunicación originales con sus clientes, son algunas de las formas con que cooperativas de áreas tradicionales y no tradicionales pueden favorecerse.
David Sánchez, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de CENATIC, explica las razones por las que la Comunidad Internacional del Software Libre merece un reconocimiento de carácter global