Desde hace mucho tiempo veo que ciertas personas difunden ideas erróneas sobre dos términos que definen la misma categoría de software. El propio Stallman escribió en su libro “Software libre para una sociedad libre”:
Si eres un usuario concienciado con el software libre, o simplemente un “vicioso” de la tecnología, tal vez te apetezca probar el sabor Hurd de Debian, que ha sido lanzado hoy mismo.
Es común confundir lo que es libre con lo que es gratuito, por lo menos cuando hablamos de software, aunque también se aplica en otras áreas tecnológicas, incluso en la cultura. Comencemos con el caso particular del software y luego generalicemos al área cultural, a la cultura libre.
Te has decidido a dar el salto. Vas a abandonar Windows (o Mac) y vas a apostar por utilizar Linux en tu empresa. La primera pregunta que vas a tener que responder es clave. ¿Qué distribución vas a usar? Como muchos usuarios ya saben, el mundo de GNU/Linux cuenta con decenas de distribuciones, cada una con sus pros y sus contras; algunas muy generalistas, otras realmente especializadas.
El software libre es (parafraseando a la Free Software Foundation), ante todo, una forma ética de entender el software o los programas de ordenador. Eso incluye tanto la fabricación de los programas como su distribución y su utilización.