Cualquier ciudadana o ciudadano consciente y más los movimientos sociales, necesitan plantearse el uso de software libre, intentar hacer el esfuerzo de no apoyar a estas poderosas corporaciones, de salirse de la lógica casi impuesta de hacer lo que necesita la máquina, que homogeneiza, y oculta.
Luego que Sarah Sharp, la empleada de Intel encargada de mantener los drivers de USB 3.0 del kernel Linux, había decidido abandonar el equipo de desarrollo liderado por Linus Torvalds a causa del tono y el ambiente tóxico reinante. Con esta partida se abrió de nuevo el debate de hasta qué punto eran productivas esas maneras a la hora de trabajar.
Siempre pensé que cuando las Musas visitaban un bar era para asistir la esquiva creatividad de algún futuro autor de renombre, tipo Truman Capote o Scott Fitzgerald, e incluso alguno con estrella de futuro premio Nobel, como Ernest Hemingway. Literatura y alcohol parece que se llevan bien; con la ciencia resulta una relación más tormentosa. Y ahí tengo que reconocer que me sorprendió enormemente (también gratamente, porque tengo cierta inclinación por estos lugares) que una de las ideas tecnológicas que más me han impactado recientemente surgiera en uno de estos locales: el módulo Arduino. Esta pequeña maravilla se gestó en un bar de Milán llamado Il Bar di Re Arduino , que debe su nombre a un rey italiano del año 1000, y en donde Mássimo Banzi, por aquel entonces profesor del Instituto de diseño Interactivo IVREA en Italia, pasaba algún que otro rato. La plataforma de hardware libre Arduino ( www.arduino.cc) nació basada en un microcontrolador Atmel de 8 bits, un microchip programable capaz de ejecutar las órdenes grabadas en su memoria, con entradas y salidas analógicas y digitales a las que se pueden conectar cualquier tipo de sensor o actuador.
Para los entusiastas del software libre es difícil imaginarnos un mundo donde no exista GNU/Linux, ya que la robustez de su plataforma, su estabilidad, la fiabilidad, la integridad, la seguridad, la potencia, su amplia capacidad de adaptación, modificación o portabilidad y la relación costo-beneficio lo convierten en referencia obligada.
SUSE®, empresa pionera en software de código abierto, acaba de lanzar SUSE Linux Enterprise 12 Beta, ofreciendo a sus actuales clientes un adelanto de la última versión de la plataforma más interoperable para la computación de misión crítica a través de entornos físicos, virtuales y en la nube.