Cuando Linux estrenó su versión 3.0, la anterior versión del kernel había llegado al número 2.6.39. Linus Torvalds no estaba dispuesto a volver a alcanzar unos números tan largos y complicados, por lo que hace un par de semanas publicó [una encuesta] en su perfil de Google+ preguntando a sus seguidores si la próxima versión del kernel Linux debería la 3.20 o la 4.0.
Todo interés de parte del Estado en lo que respecta a software Libre nos parece festejable. Pero es una sensación extraña, es como estar alegres de que un país se preocupe por su soberanía, por su independencia, por su libertad, por el bienestar de sus integrantes.
Aunque existen otras como la española WiFislax, la distibución Xiaopan OS es otra alternativa más para auditorías WiFi. Existen otras que también incluyen herramientas para ello, como Kali Linux (anteriormente Back Track) o Bugtraq, solo que Xiaopan o WiFislax se centran solo en la auditoría de redes y por tanto te permiten mayor comodidad si solo quieres realizar esa labor.
Cuando se muestran las enormes ventajas del Software Libre, es inevitable la eterna pregunta: “Parece que el software libre está muy bien, y es realmente algo muy interesante, pero ¿por qué no se usa en todos lados y de forma mayoritaria?”
Existen muchas razones, principalmente relacionadas con aspectos humanos y no tecnológicos, desde la costumbre, la falta de conocimiento, falsos mitos, estereotipos interesados, etc.
Los linuxlistas aguardan expectantes, los rostros iluminados en la cuenta regresiva hacia la versión 4.0 del kernel de Linux. Dos significativas mejoras promete esta renovación: la posibilidad de actualización del núcleo sin que haga falta reiniciar cada vez el sistema; y una memoria agilizada gracias a innovaciones en el código.