(Por: Max Shinn
A High School Student’s Views on Software Freedom) Llevo ya unos cuantos años en el mundo del Software Libre donde he aprendido muchísimo. Al principio aprendí a utilizar nuevos tipos de software, a optimizar su uso y a afinar mis habilidades en la programación, pero si me hubiera quedado en ese punto, habría perdido lo más importante, ya que el Software Libre tiene mucho más que ofrecer que la mera informática y las ventajas técnicas. De hecho, la parte técnica es lo menos importante de todas mis experiencias. El Software Libre me ha aportado mucho más que el conocimiento del código fuente y me ha enseñado lecciones que durarán toda mi vida.
A la espera de que Google lance la versión oficial de su navegador para Linux y otros sistemas operativos, los usuarios ya han encontrado la manera de que funcione.
El mes pasado se anunció la disponibilidad del mintBox, un pequeño ordenador al estilo del Mac Mini que viene con una versión personalizada del entorno de escritorio Linux Mint 12.
Este es quizá el post más freak, geek y proselitista en toda la historia de este blog, sin embargo, y si me permiten explicarlo, he decidido publicarlo por que define de una forma muy clara a las dos cosas que más me apasionan, el estudio del Budismo y el Universo del Software Libre. Por cierto, la distro buddha-ubuntu si existe, inició hace algunos años como una "versión remix" de Ubuntu, y con el tiempo ha tomado más fuerza, la idea es que se convierta en una distribución independiente similar a las distribuciónes cristiana e íslamica, (básicamente son versiones tuneadas de ubuntu con otra apariencia visual y textos o herramientas para meditación y/u oración).
Mi afición por los juegos de estrategia empezó hace años con la aparición de “Command&Conquer - Red Alert”. Los más jóvenes visitantes de este blog no sabrán probablemente de qué les hablo, pero este juego marcó un “antes y después” en los juegos de estrategia en tiempo real. A continuación, expongo una relación de juegos de estrategia para nuestros ‘momentos lúdicos’.