La definición técnica es software que puedes usar, estudiar, mejorar y distribuir sin trabas. Si el software cumple estas libertades, es software libre.
Pero vamos poner un ejemplo de estas libertades, imagina que tenemos delante dos botellas de sidra:
Buena parte de los servicios públicos opera bajo sistemas de software libre. De acuerdo con Carlos Figueira, presidente del Centro Nacional de Tecnologías de Información (Cnti), 65% de los servicios públicos trabaja con este esquema.
El llamado Software Libre forma parte de las aplicaciones del mundo corporativo y muchas otras con fines sociales más de lo que muchos pueden pensar. La fundación que dirige Juan Manuel Lombardo es un vivo ejemplo de cómo el open source se encuentra embebido en proyectos innovadores. Muchas son las iniciativas de esta organización, que tiene la mirada puesta en Latinoamérica y en la creación de centros de excelencia.
El pasado verano tuve ocasión de conocer a Franco Iacomella en el transcurso de las Jornadas Mundiales de Software Libre que se celebraron en Burdeos. Franco, además de colaborar habitualmente con la UOC y la FLACSO y ser hacker del Proyecto GNU, es el presidente de la Asociación argentina Gleducar que desarrolla sus actividades en torno a la Educación desde las Nuevas Tecnologías y el Conocimiento Libre.
Thierry Aimé, miembro del equipo del Ministerio francés de Presupuesto, Cuentas Públicas y Función Pública, es autor de una “Guía Práctica de uso de Software Libre en el Sector Público”.