Linux en su momento, y Android de una manera mucho más notable, han sido responsables de atraer a un grupo de personas muy amplio, que parecía rechazar de plano el software propietario.
Ya tenemos con nosotros nueva versión de una de las distribuciones más serenas del panorama: Linux Mint 17.2 Cinnamon y MATE es un suma y sigue en toda regla, sin sorpresas más allá de las novedades que todos conocemos.
La idea original de internet se describió hace 25 años, cuando el WWW se gestaba en el CERN en Europa. Sin embargo, el origen de la red tiene muchos más antecedentes como aquel que permitió su gratuidad, producto del concepto de software libre.
Windows y Mac OS ofrecen una experiencia de uso única para todos sus usuarios, más allá de opciones más escondidas que sólo los más expertos llegan a conocer. Eso trae consigo valores positivos (menor tiempo necesario para dominar el sistema operativo, más fidelización a ese entorno familiar y compartido con millones de personas) pero también hace muy complicado su uso en terrenos muy especializados o nicho, donde sería deseable que ese SO pudiera modificarse a las necesidades particulares de ese mercado.
El que Valve esté tan bien considerada actualmente en el mundo del software libre, cuando se trata de una compañía que, ante todo, distribuye software privativo, no es una casualidad. Esta semana, por ejemplo, la noticia en torno a la firma estadounidense es la liberación de ToGL, un intérprete de Direct3D para OpenGL que facilitará a los desarrolladores el portar sus creaciones de Windows a Linux. No está completo, pero eso es lo de menos.