En un extenso reportaje publicado por la revista El Sábado de El Mercurio se cuentan los hechos que rodearon a un proyecto presentado por el diputado independiente Vlado Mirosevic. El parlamentario por Arica debutante en el Congreso, presentó un proyecto que sugería al Estado elegir el uso de software libre en sus instituciones, en vez de software patentado, donde el Fisco gasta aproximadamente 36 mil millones de pesos.
Linux continúa creciendo, no solo en líneas de código fuente, sino también en cuanto a poder e interés. Desde los supercomputadores más potentes, hasta los smartwatch más pequeñitos, proyectos como SLES, RHLE, o Tizen para los relojes inteligentes, se apoderan del mercado, sin olvidar su presencia en otros sectores. Lo cierto es que Linux no deja indiferente a nadie del mundo de la computación y es por eso que se ha transformado en uno de los proyectos más importantes de nuestra era.
Se ha hablado últimamente la sorpresa que ha significado el hecho que en Múnich, Alemania puede echarse por tierra el trabajo de 10 años con software libre en la Administración Pública y a pesar de lo que le ha ahorrado en licencias de Sistemas Operativos como Windows, o Licencias de Sistemas de Ofimática como el de Microsoft, esto porque el actual Gobierno Municipal, se dice, comulga con la ideología de ésta empresa y desea volver a gastar en Licencias y echar por tierra el Sistema Operativo LiMux, desarrollado específicamente para este exitoso proyecto, que quizá este viendo sus últimos días con vida.
El año se termina y como es tradicional los últimos días los dedicaremos a repasar un poco lo vivido en el mundo de Linux y el software libre. Por partes. Comenzamos el sábado con el especial Linux Play: Los mejores juegos de 2015 y a falta de que aparezcan otros, por ejemplo el de los resultados de la encuesta que cerró anteayer, seguimos hoy con las mejores distribuciones GNU/Linux de 2015.
La presentación de dos proyectos de ley relacionados con el uso del software libre y la neutralidad tecnológica, respectivamente, abrió una polémica en cuanto a la adquisición de estas licencias por parte del Estado. Mientras la primera iniciativa busca que éste utilice las denominadas soluciones informáticas “libres” por sobre las patentadas, la otra propuesta apunta a que el gobierno no dé preferencia a ninguna tecnología en particular.