Después de casi dos meses con la nueva versión de Ubuntu tengo dos noticias, una buena y una mala. Y ambas son la misma noticia: que no hay muchas noticias. O al menos eso es lo que se viene diciendo.
Ya sabemos lo bien que le ha ido a Munich con la migración de Windows a Linux, llegando a ahorrar a las arcas municipales 11 millones de euros nada menos. Y si le ha ido bien a la administración, ¿por qué no debería pasar lo mismo con los ciudadanos, los usuarios de a pie? Especialmente aquellos que todavía utilizan Windows XP, cuya fecha de defunción, si es que Microsoft la respeta esta vez, será la próxima primavera de 2014.
Canonical tiene varios frentes abiertos con Ubuntu que no van a ser fáciles de cerrar. No porque la idea de tener un sistema operativo -con el permiso de Debian- universal, un GNU/Linux en el PC, la tableta y el móvil, carezca de atractivo, sino porque la competencia es feroz y tiene más pasta. Por eso es bueno ver de primera mano que, más allá de las posibilidades de mercadeo, las cosas se están haciendo bien. Por lo menos con ‘Ubuntu Phone‘.
Hace unas semanas que Canonical anunció la creación del Carrier Advisory Group (CAG), un grupo formado por diversas operadoras internacionales interesadas en el desarrollo de Ubuntu a las que ahora se les une el gigante chino China Unicom, con alrededor de 250 millones de suscriptores.
A través de portal web de Linux se informó que la empresa busca proporcionar aparatos de tecnología ultra avanzada sin interferencia de grandes fabricantes como Samsung o Sony. El proyecto espera colocar de 10 a 15 millones de unidades en el mercado.