Además, en las escuelas se brinda un apoyo importante al proceso formativo de los niños y adolescentes usando la tecnología de la información libre, a través del Plan Canaima Educativo.
“Antes del Decreto 3390 nos contábamos con los dedos de la mano. Hoy, podemos hacerlo con los dedos de las dos manos. Somos realmente muy pocos desarrolladores en Venezuela”, comenta Héctor Colina, activista del Software Libre en Venezuela y miembro de la Comunidad Canaima.
La sociedad utiliza en su gran mayoría software cerrado por una cuestión cultural. “La mayoría de los jóvenes siguen utilizando Windows y es difícil cambiar esa preferencia porque ya se acostumbraron al sistema”, estima Colina.
En ese sentido, la comunidad de usuarios de software libre todavía es chica en el país.
Otro sector donde se debería ampliar el uso de tecnologías abiertas en el país es el de desarrollo y consultorías para las PYMEs y Cooperativas de Base Tecnológica, ya que estas empresas pueden desarrollar una serie de productos libres orientados al sector de las Cooperativas, Microempresas, Pequeñas y Medianas Empresas.
Asimismo, una mayor utilización de “código abierto” ayuda a estructurar y profesionalizar procesos y combatiría el rezago en adopción de TI, reduciendo la brecha digital, que se define como la distancia que separa a diferentes entes, sectores, naciones o comunidades de la Sociedad del Conocimiento y de las Tecnologías de Información y Comunicación.
Por eso el principal reto que implica realizar aplicaciones en nuestro país bajo la filosofía de Software Libre, radica en la soberanía y en la independencia tecnológica.
Fuente: Caracas Digital
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