“Si no puedes aguantar el calor, sal de la cocina”, podría haber sido el lema no oficial de la comunidad en torno al kernel Linux. Así comienza su artículo Steven J. Vaughan-Nichols en ZDNet y lo cierto es que lo borda. ¿Quién no recuerda alguna de las salidas de tono del jefazo Torvalds?
El Laboratorio de Investigación y Formación Informática Avanzada (Lifia) liberó al mercado la plataforma de software libre, completa e integrada para la recepción de la televisión digital terrestre.
Durante los últimos años se han ido sucediendo los conflictos en el corazón de la comunidad de desarrollo de Linux, el Linux Kernel Mailing List (LKML). En muchas de las ocasiones los problemas han sido debidos al fuerte carácter de alguno de sus integrantes, como un Linus Torvalds del que ayer os citamos algunas de sus más polémicas salidas de tono.
Luego de casi diez años de proyectos de ley que fueron quedando sistemáticamente archivadas en cajones, los primeros donde únicamente se hablaba de Formatos Abiertos, el último, votada con media sanción en Diputados en diciembre de 2012, mucho mas jugado que el que finalmente se votó en el día de hoy, donde se indicaba que el software que comprara o desarrollara el Estado además de Software Libre debía contemplar que el software para desarrollarlo (frameworks, etc) también fuera libre “incluyendo el acceso como software libre al o los programas necesarios para el desarrollo” [1], se votó la Ley de Software Libre y Formatos Abiertos en el Estado.