Siempre pensé que cuando las Musas visitaban un bar era para asistir la esquiva creatividad de algún futuro autor de renombre, tipo Truman Capote o Scott Fitzgerald, e incluso alguno con estrella de futuro premio Nobel, como Ernest Hemingway. Literatura y alcohol parece que se llevan bien; con la ciencia resulta una relación más tormentosa. Y ahí tengo que reconocer que me sorprendió enormemente (también gratamente, porque tengo cierta inclinación por estos lugares) que una de las ideas tecnológicas que más me han impactado recientemente surgiera en uno de estos locales: el módulo Arduino. Esta pequeña maravilla se gestó en un bar de Milán llamado Il Bar di Re Arduino , que debe su nombre a un rey italiano del año 1000, y en donde Mássimo Banzi, por aquel entonces profesor del Instituto de diseño Interactivo IVREA en Italia, pasaba algún que otro rato. La plataforma de hardware libre Arduino ( www.arduino.cc) nació basada en un microcontrolador Atmel de 8 bits, un microchip programable capaz de ejecutar las órdenes grabadas en su memoria, con entradas y salidas analógicas y digitales a las que se pueden conectar cualquier tipo de sensor o actuador.
Hace casi 15 años las cosas eran muy distintas a como son ahora. La revolución de los smartphones aún quedaba lejos y la batalla por el escritorio estaba en pleno auge, con un Ballmer que llegó a decir que "Linux es un cáncer". Desde entonces la relación de Microsoft con Linux y el Open Source ha cambiado de forma radical.
SUSE®, empresa pionera en software de código abierto, acaba de lanzar SUSE Linux Enterprise 12 Beta, ofreciendo a sus actuales clientes un adelanto de la última versión de la plataforma más interoperable para la computación de misión crítica a través de entornos físicos, virtuales y en la nube.
Linux continúa creciendo, no solo en líneas de código fuente, sino también en cuanto a poder e interés. Desde los supercomputadores más potentes, hasta los smartwatch más pequeñitos, proyectos como SLES, RHLE, o Tizen para los relojes inteligentes, se apoderan del mercado, sin olvidar su presencia en otros sectores. Lo cierto es que Linux no deja indiferente a nadie del mundo de la computación y es por eso que se ha transformado en uno de los proyectos más importantes de nuestra era.
Desde el lunes funcionará en Sucre la primera empresa estatal de Software Libre de Bolivia, luego de la firma de un convenio entre la Universidad Andina Simón Bolívar y la fundación Fautapo, además del apoyo de la senadora oficialista Nélida Sifuentes.