El responsable del proyecto, William Stein, recuerda que los programas comerciales, como Matlab o Mathematica, llegan a cobrar hasta 1.500 euros. Además, no permiten ver el código del programa. “No poder comprobar el código de un cálculo basado en un programa es como publicar sólo el resultado final de un teorema matemático”, dice. Sage, además de herramienta para enseñar matemáticas, puede usarse en laboratorios e investigaciones donde se haga un uso intensivo de las matemáticas.
Aunque Stein cuenta con cinco colaboradores dedicados a escribir el código del programa, otras decenas aportan su trabajo altruista a través de Internet. El mes que viene Sage se verá las caras con sus rivales. Stein ha pagado por un espacio en una feria a la que acuden los grandes fabricantes. Piensa regalar CD de Sage y que los asistentes comparen
Fuente: Público.es


