El servicio permite disponer de un espacio gratuito de 2 Gbytes, y podemos comprar por 10 dolares para almacenar 10 Gbytes al mes. Si nos registramos en el servicio podremos instalar un cliente que permite manejar ese espacio casi como si fuera una carpeta más del disco duro, y que dará acceso a esos datos allí donde estemos... siempre que contemos con un ordenador con Ubuntu preinstalado, una de las limitaciones actuales del servicio.
El gran problema, tal como lo menciona PCWorld, reside en el tema de las marcas registradas y el software propietario, algo que no gusta a los usuarios del software libre y Open Source. Aunque el cliente de Ubuntu One sí es de código abierto, la parte del servidor aún es algo misteriosa y muchos creen que Canonical ha utilizado una filosofía propietaria, quizás con la excusa de proporcionar una mayor seguridad a los usuarios del servicio.
Ojala que Canonical que es propietaria de la marca comercial, pueda informar a la comunidad que hay detras de todo esto, algunos usuarios, que creen que Canonical está jugando a un juego muy peligroso que podría hacer que su reputación bajase muchos puntos.
Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos y si finalmente liberan también la parte servidora, como los linuxeros estamos esperando.
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