Llegar a este hito fue un proceso de tres etapas. La primera, optimizar en los sitios más obvios, incluyendo el cargador de arranque o la eliminación de controladores innecesarios. Esto los llevó a un tiempo de arranque de 7 segundos.
La segunda etapa se hizo con un profundo conocimiento del hardware utilizado (en este caso, el tablero de instrumentos de un auto). Como el cargador de arranque de Linux es un proceso en serie, el equipo decidió aprovechar la DMA (Memoria de Acceso Directo) para realizar en paralelo las tareas del proceso de inicio.
Finalmente se optimizó la carga de aplicaciones (parte del proceso incluyó un mejor uso de la memoria caché y el cargar sólo las partes de las aplicaciones necesarias para arrancarlas, en vez de las aplicaciones enteras). Con esto, ya estuvieron en un tiempo de alrededor de 1 segundo.
La buena noticia es que aunque esto haya sido un trabajo muy específico, el equipo de MontaVista afirma que el proceso puede llegar a aplicarse en procesadores de 32 ó 64 bits, ya que fue diseñado independientemente de la arquitectura. El único segmento “atado” al hardware es el uso de la DMA, pero al parecer es una tarea fácil de adaptar a otros equipos.
Ahora solo nos resta esperar a que este proceso se siga desarrollando e implementando en diferentes equipos. Las ventajas de utilizar un sistema operativo libre son muchas, pero si además carga en tiempos ínfimos, se convierte en una alternativa muy deseable.
Via: akronoticias.com
- Visto: 1408


