Ahora bien, ¿qué hará el Gobierno chino? ¿Utilizará una solución -una distribución- ya existente, colaborará en su desarrollo y no esconderá ninguna sorpresa, o lo hará solo en parte y se reservará su cota de dominio? Lo segundo parece más probable, y es que ni siquiera los medios oficiales han respondido a esto. La respuesta al fin de Windows XP fue su propio Linux, sin especificar. Sin embargo, sabiendo como sabemos que Ubuntu en la forma de Kylin gobierna la supercomputadora más rápida del mundo, radicada en China, no sería de extrañar que todo comience y termine en Ubuntu, ya que son más las derivadas de ésta en juego.
Sea como fuere, la migración a Linux contempla un ritmo del 15% anual, por lo que se estima 2020 como el año en el que todos los equipos informáticos de la Administración habrán dejado atrás cualquier rastro de Windows. 2020, dicho quede, va a ser un año importante para el pingüino, porque China no es la única nación que ha emprendido ese camino: a principios del pasado junio Corea del Sur anunció prácticamente lo mismo.
Toca esperar a ver cómo se suceden los acontecimientos: si el éxito comercial de Ubuntu está en China y si será en base a Kylin. O, más significativo, si los fabricantes de hardware estarán a la altura… por lo que les conviene.
Fuente: Forbes
- Visto: 1045


