Se pretendía crear al sistema operativo más sofisticado del mundo, con permiso de Solaris. El nombre de Plan 9 proveniente de la película de ciencia ficción “Plan 9 del espacio exterior”. Y sin entrar en cuales son sus características, os estaréis preguntando qué tiene que ver con Linux.
Pues bien, varias aplicaciones y herramientas de Plan 9 han sido portadas para Linux, consiguiendo gran popularidad. Pero una de las herencias más importantes que ha dejado Plan 9 a Linux, aparte del sistema de codificación UTF-8, ha sido el directorio /proc.
Como saben, Plan 9 disponía de un directorio /proc que contenía todas las aplicaciones en ejecución (por ejemplo /proc/1 contiene información acerca del proceso número 1 que está corriendo). Eso permite al comando “ls” listar el contenido y ordenarlo, contenido que lista los procesos y por tanto se pueden listar los procesos y ordenarlos (sin /proc, ésto solo se podía hacer con herramientas como “ps”).
Si echáis un vistazo a /proc en vuestro equipo, veréis que contiene muchos directorios como /meminfo (información acerca de la memoria utilizada y swap), /net (estado de los protocolos de red), /stat (estadísticas del sistema), /uptime (tiempo que el sistema lleva en marcha), /version (información y versión del kernel), /filesystems (info sobre los sistemas de ficheros), /devices (controladores de dispositivos configurados), /cpuinfo (información de la CPU), /x (siendo x un número de proceso, contienen información de cada proceso, haciendo corresponder el número del directorio con el PID), etc.
Por cierto, si se preguntan por qué Plan 9 no ha triunfado como su antecesor UNIX, para explicarlo acudo a un párrafo escrito por Eric S. Raymond, otro viejo conocido, en su libro The Art of Unix Programming “Plan 9 falló simplemente porque se quedó corto de ser un mejoramiento lo suficientemente convincente de Unix como para desplazar a su ancestro. Comparado a Plan 9, Unix tiene obvios puntos herrumbrados, pero hace el trabajo lo suficientemente bien como para mantener su posición. Esta es una lección para los arquitectos de sistemas ambiciosos: un código base que es lo suficientemente bueno es el peor enemigo de una mejor solución.”.
Fuente: linuxadictos.com
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