La comunidad del software libre se alegró cuando fue anunciado LibreOffice, fork de OpenOffice que no tendría nada que ver con Oracle y cuyo centro será en consecuencia una fundación independiente, pero la situación es un poco más complicada de lo que podría parecer. Una suite de oficina es algo complejo, a pesar de todo el apoyo obtenido OpenOffice en muchísimos aspectos se encuentra todavía lejos de la suite de Microsoft. Y además, los problemas no son nuevos. Siempre fue complicado colaborar con el proyecto, ya que Sun exigía que los desarrolladores cedieran los derechos sobre el código, así podían incluirlo en StarOffice, la versión privativa.
Si han leído algún que otro post mío en estos últimos meses aquí en Bitelia o en ALT1040 habrán notado que tengo en muy pero muy buena estima al software libre y las distintas comunidades open source, tanto por motivos técnicos como filosóficos, pero creo que es importante analizar bien caso por caso. Ok, hecha la introducción, hace un tiempo se creó la Document Foundation y anunciaron la creación de LibreOffice, fork de OpenOffice.org. La gran mayoría de la comunidad se alegró, pero yo tuve mis dudas y las sigo teniendo.
Varios miembros del OpenOffice.org Council han decidido retirarse del equipo staff de esta suite ante la aparición del fork de OOo, LibreOffice, con el apoyo de The Document Foundation. Por ahora se han producido hasta varias bajas del antiguo equipo de OpenOffice.org que probablemente afectarán a la marcha y evolución futura de OpenOffice.org.
Tras la compra de Sun Microsystems por parte de Oracle, muchos temieron que OpenOffice.org dejase de ser gratuito y abierto. Ante este temor, los desarrolladores del proyecto decidieron crear a finales de septiembre The Document Foundation y pusieron a disposición del público LibreOffice, básicamente una versión de OpenOffice.org con un nuevo nombre.