Android 2.2 (Froyo) o 2.3 (Gingerbread) no son realmente apropiados para pantallas con más resolución de 800 x 480, y era necesario adaptar la interfaz a un mayor espacio útil. La tarea ha llevado a Google bastante tiempo, pero al final ha visto la luz Honeycomb, como se ha podido ver en las diferentes encarnaciones de tablets presentadas durante el pasado Mobile World Congress.
Aunque quedan bastantes cabos sueltos antes de que esté listo para «entusiasmar» a los usuarios, como por ejemplo una implementación adecuada de la tienda de aplicaciones Android Market, lo que hemos podido experimentar al tener entre nuestras manos dispositivos que lo cargan es muy distinto a una mera experiencia Android en pantalla grande.
Es un sistema operativo preparado para gestionar gran cantidad de información proveniente de servicios on-line, así como organizar aplicaciones en el dispositivo aprovechando al máximo la mayor resolución de pantalla de las tabletas.


