La joven, que vivió en Arteixo desde los 10 a los 18 años, comenta que su grupo de háckers presentó una solución viable para las personas ciegas o con baja visión a la hora de moverse de forma autónoma por los cruces regulados por semáforos de peatones. Según cuenta, su equipo desarrolló un prototipo en el que la montura de las gafas utilizadas por este sector de la población contaba con una cámara integrada que captaba el entorno, en tiempo real y utilizando procesado de imagen conseguíamos identificar el color del semáforo para indicar, mediante un módulo de vibración integrado en el bastón blanco, si el usuario podía cruzar.
El mismo prototipo también era adaptable a aquellos usuarios que no necesitan utilizar bastón blanco, ya que ese mismo módulo de vibración podía integrarse, por ejemplo, en una pulsera.«El proyecto de las gafas que hice con mis compañeros Iago, Manuel, Sara, Xián y Alba nació incluso antes de embarcarme en el mundo de la seguridad informática. Sin embargo, creo que el nexo de unión entre ese proyecto y el hacking ético reside en la voluntad de utilizar la tecnología como un medio para hacer de la vida de los usuarios algo más seguro, explica.
La práctica del hácking ético, por suerte, cada vez es más habitual ya que las compañías recurren a estos servicios para evaluar de una forma controlada el impacto que tendría un ataque informático y poder remediarlo antes de que sea demasiado tarde, explica Olalla Sánchez.Niega que el término hácker se refiera a aquellas personas que utilizan la tecnología para delinquir.
Un hácker es un experto en tecnología y aquellos que la emplean para cometer algún delito son los cibercriminales, apunta.TecnofeminismoRecalca que lo que tiene que hacer alguien que quiera dedicarse al hácking ético o al mundo de la tecnología es ser muy consciente de que debe estar constantemente en formación ya que debe avanzar con los tiempos, la tecnología no va a parar de avanzar nunca y los que queremos mantener su seguridad debemos seguirle el ritmo muy de cerca.
Sobre la incorporación de las mujeres a las tecnologías, como su caso, dice que es un tema que está ahora en boca de muchos. Añade que por suerte, creo que tenemos grandes profesionales en este sector en Galicia como Belén Pérez o Antonio Fernandes, entre otros, que son un claro ejemplo de que la tecnología no entiende de género.
La joven ve importante transmitir a las generaciones que vienen que tengan claro que la tecnología no es cosa de niñas o de niños, es un tema que nos afecta a todos cada vez más. Recalca que «lo que se necesita son personas que quieran aportar lo mejor para hacer del mundo tecnológico en el que vivimos algo más seguro.
Si transmitimos ese mensaje, creo que dejará de ser noticia que haya más mujeres en tecnología ya que esto no será una novedad y pasará a tener protagonismo la labor de los profesionales en este campo. Insiste en que todos tenemos mucho que aportar y mucho que decir en torno a la tecnología, y más todavía cuando se trata de ciberseguridad
No se considera tecnofeminista. Lo que me define es que soy una futura graduada en telecomunicaciones y profesional del sector de seguridad de la información, aclara. La joven comenta que cada vez nacen más profesiones relacionadas con las STEM (estudios técnicos que abarcan las disciplinas de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Ahora mismo no hay ningún campus en Galicia que sea totalmente STEM. Que una Universidad las aunase a todas favorecería unas sinergias muy interesantes que propiciarían la generación de talento en el ámbito científico tecnológico, lo que repercutirá en el prestigio de la enseñanza impartida en el propio campus, afirma. Un candidato sería Vigo pero no cumple una de las condiciones para considerarse STEM porque carece del grado de Matemáticas.
fuentes:.lavozdegalicia.es
- Visto: 1302


