La próxima versión del kernel de Linux, gracias al trabajo conjunto de SUSE y Red Hat, permitirá a los usuarios hacer actualizaciones en caliente. Esto quiere decir que, al contrario de lo que ocurre ahora, se podrán aplicar parches de seguridad para solucionar todo tipo de fallos y eliminar vulnerabilidades del sistema sin necesidad de reiniciar. Sin duda, una evolución especialmente llamativa para servidores u otro tipo de sistemas que deben estar en constante funcionamiento.
El SL es vital por mucho que algunos Informáticos y altos dirigentes de élite se empecinen en cargárselo y cambiar cada año de versiones de sus sistemas operativos en un doble intento de incrementar sus ventas, al dejar obsoletas las de años anteriores y privar al sector empresarial que genera más del 90% de la más mínima posibilidad de controlar por ordenador y al día, sus costes, su productividad y su trazabilidad.
Ya todos sabemos que el kernel Linux sigue una numeración algo atípica puesto que cuando se van alargando los números de la versión se suele pasar diréctamente a la siguiente para no llegar a números demasiado elevados y difíciles de recordar. Es algo que gestiona Linus Torvalds y que, a pesar de que no influye a nivel técnico, siempre está bien saber cuál será la siguiente versión.
El plazo máximo para que los sistemas de entidades públicas migren a software libre y estándares abiertos es de siete años, según establece el decreto reglamentario de la Ley de Telecomunicaciones, aprobado ayer.
Para quien no conozca las distribuciones GNU/Linux y se enfrente a ellas por primera vez, quizá resulte un poco confuso el sistema de archivos que utiliza, y le cueste distinguir y localizar dónde están los archivos de sistema, de configuración, o el lugar en el que se alojan los juegos y aplicaciones que instala en su equipo.