En ese sentido, los miembros de la asociación estiman que si las autoridades apuestan por el software libre podrían ahorrarse dos tercios de esa cantidad, lo que implicaría que los gastos en ese campo serían de apenas 500 millones de dólares canadienses.
Además, Russell Mc Ormond, cofundador de GOSLING cree que el problema también se encuentra en la gestión de los contratos de software, ya que el gobierno tiene un trato de favor hacia los grandes fabricantes.
Por otro lado, para Allison Brooks, analista de IDC Cánada, el tema no puede centrarse solo en el argumento de que el software libre ayuda a ahorrar, ya que también conviene tener en cuenta factores como los costes de la puesta en marcha del nuevo softaware, su gestión y el soporte técnico que se ofrece a los usuarios.
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