Con la ilusión y los sueños de cualquier niño, el español pretendía que su software fuese utilizado oficialmente en las instituciones de gobierno de su ciudad. Y aunque esto no fue posible, Asturix le abrió un camino inimaginable. Ser un emprendedor era una meta que a Cuende no se le pasaba por la mente. Cuando creó el software se le vino la idea de un niño más sacando provecho de un rato de ocio.
Tres años después, ya se define orgullosamente como emprendedor. Y en palabras de Didac Lee, un conferencista magistral de origen taiwanés, ser emprendedor es satisfacer la demanda del consumidor a través de la innovación con riesgo. Hasta el momento su programa es utilizado en más de 20 países y ha sido descargado por más de1 000 personas. Cuende está en segundo de bachillerato y, aunque se considera muy sociable, está consciente de que no todos sus compañeros de colegio saben lo que hacen. La complejidad y el tiempo destinado a la programación le ha impedido mantener sus hobbies. Antes, el español jugaba basquetbol, pero tuvo que retirarse.
Aunque sí lo lamenta, Cuende disfruta el ajetreo del mundo de la programación. Hace un año, en el Campus Party de Valencia, en España, conoció a Jon ‘Maddog’, de 62 años. Sentados en una misma mesa, el español no dudó en acercarse. A la hora de hablar de software libre, la diferencia de edad y de idioma no fueron inconvenientes. Hablan el mismo código de programación y tienen el mismo gusto por el ‘open source’.
Desde allí son amigos. Comparten sus experiencias a través de Skype o correo electrónico. ‘Maddog’ es su guía en el manejo de HolaLab, una empresa que creó en febrero de este año. Viajaron a Campus Party Berlín hace tres semanas y hasta hoy disfrutaron del CPQ2 en Cemexpo, donde ‘Maddog’ disfrutó en primera fila la conferencia del español el jueves por la tarde.
Fuente: Diario EL COMERCIO
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