La protesta se disolvió pacíficamente cuando los guardias de seguridad de la tienda invitaron a los activistas a retirarse. En estos momentos, los pocos CD de Trisquel que han logrado repartir entre los clientes de la tienda, deben de ser ya unos bonitos posa vasos.
Ahora, una reflexión. Creo que este método de protesta no ayuda en nada a la lucha contra un gigante que ha tenido disponibles unos mil millones de dólares en publicidad detrás de Windows 8. Es evidente que quien está dentro de una tienda de Microsoft (o de Apple) no le pasa por la cabeza instalarse una distribución GNU/Linux; las campañas deben ser destinadas a mejorar el software para que el usuario que lo pruebe se lleve una buena impresión del software libre y no al revés, con incompatibilidades y fallas de todo tipo. Y aqui no vale decir “codifica tu propio controlador y colabora”.
Fuente: The Register


