Hay diversos equipos y elementos que sí emiten emisiones, y que pueden clasificarse, según el CCCBLab en tres grupos. El primero es el compuesto por los equipos que emplea el usuario final para conectarse (ordenadores de sobremesa y portátiles, tablets, smartphones, routers, etc).
El segundo lo forman los centros de datos y sus equipos encargados de almacenar datos y archivos. El tercero y último, los elementos y sistemas que componen las redes y proporcionan acceso. Es decir, el cableado y las antenas que transmiten los datos. Todos los componentes y equipos de estos tres grupos contaminan. Pero no se sabe exactamente cuánto.
¿Cuánto contamina exactamente?
Como hemos comentado, nadie sabe exactamente cuánto contamina la Red. Pero sí hay algunos datos al respecto. Según los datos de la consultora de analítica Cumulus Media recogidos por Visual Capitalist, entre otros datos, cada minuto se envían 38 millones de mensajes de WhatsApp, se visualizan 4,3 millones de vídeos de YouTube, se publican más de 480.000 tuits, se envían 187 millones de emails, se hacen 3,7 millones de búsquedas en Google y se visualiza el equivalente a 266.000 horas de Netflix. ¿A qué nos lleva esto? A que si Internet fuese un país, sería nada menos que el sexto que más contamina del mundo.
Las previsiones, además, no son demasiado optimistas, como hemos visto al principio. Se calcula, según Computerworld, que el año que viene habrá ya más de 30.000 millones de dispositivos conectados a Internet, que contará con 4.100 millones de usuarios. Esto lleva a que para poder suministrarles conexión y espacio de almacenamiento serán necesarios tantos centros de datos que por ejemplo, en una ciudad como Tokio (Japón), ocuparán hasta 130.000 metros cuadrados.
Estos centros son altamente contaminantes, y junto con redes dispositivos y la energía que se necesita para la fabricación de todos ellos, la huella ecológica ocasionada por el tráfico online, según Greenpeace, equivalga al 7% de la electricidad que se consume en todo el planeta.
Eso sí, también tiene que reducirse el nivel de emisiones que se generan al fabricar todos los equipos y componentes utilizados para mantener en funcionamiento la Red. Por fortuna, la mayoría de fabricantes y ensambladores que los producen son conscientes de la importancia del cuidado del medio ambiente, por lo que en muchos casos han dado ya diferentes pasos para rebajar su huella medioambiental y optimizar su consumo de energía. También para poner en marcha mecanismos de producción más respetuosos con el medio ambiente.
Fuente : muycomputerpro
- Visto: 1020


