Unas supuestas grabaciones pueden ser la pieza fundamental para encajar el puzle del asesinato de Jamal Khashoggi, periodista disidente saudí crítico con el régimen. Las primeras hipótesis que barajan los investigadores apuntan a que esos audios se realizaron a través del Apple Watch, reloj inteligente de la compañía norteamericana. Un dispositivo que, ahora, puede ser una importante prueba y contribuir a esclarecer este escabroso caso que sucedió hace más de una semana en Turquía.

    Fuentes de «The Washington Post», cabecera con la que trabaja Khashoggi en la sección de Opinión, han asegurado que los servicios de inteligencia turca cuentan con esas grabaciones, que demostrarían que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le asesinó brutalmente y lo descuartizó.

    Una de las claves del asunto es que, según el diario turco «Sabah», los espías saudíes se dieron cuenta de que Khashoggi portaba el dispositivo en su muñeca tratando de acceder y borrar esos archivos de audio, pero ante la imposibilidad de tener acceso al dispositivo físico optaron por eliminar al periodista para no dejar el rastro.

    Se imagina que, cuando un familiar ingrese en un hospital, pueda saber en tiempo real donde se encuentra, la estimación de los tiempos de espera o duración de las operaciones cuando está en quirófano. Ello ya es posible gracias a la solución desarrollada por MySphera, que permite la localización en tiempo real del hospitalizado y que ofrece una visión global sobre procesos y flujos de pacientes en el hospital, lo que permite optimizar el uso de los recursos de los centros.

    La solución ya funciona con éxito en algunos de los principales hospitales españoles como Vall d’Hebron, en Barcelona, o Virgen del Rocío, en Sevilla. Sin embargo, el reto de la compañía es ir más allá, y dar el salto internacional. Para ello, cuenta con un compañero de viaje, Swanlaab Venture Capital. Gracias al mismo, junto a Banco Sabadell y Aliad, MySphera ha conseguido cerrar recientemente una ronda de financiación de 2,5 millones de euros, para, precisamente, impulsar esta expansión por el mundo.

    Hoy en día, cualquier empresa (no importa el área) debe pensar en su ciberseguridad, no hay otra opción. No tomar medidas ni contar con una política de seguridad informática significa abrir la posibilidad de poner en riesgo información confidencial de la compañía o, peor aún, los datos de usuarios y clientes.

    Muchos expertos coinciden en que la identificación temprana de posibles vulnerabilidades o fallas es clave. Para ello existen tecnologías de detección y alternativas como el machine learning e inteligencia artificial que permiten reconocer posibles anormalidades en los sistemas.

    En entrevista con EL TIEMPO, Katherine Wood, directora de Desarrollo de Portafolio Global para Ciberseguridad Industrial en Siemens, señaló que es importante que las compañías accedan a una gran cantidad de datos para evaluar posibles riesgos

    Luego del segundo incidente relacionado con un conato de incendio en oficinas de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) en dos semanas, ese ente reconoció que hicieron falta mayores controles para la seguridad y resguardo de instalaciones, información y papelería. Además, surgió la duda acerca del riesgo que corre la información de los contribuyentes y sus expedientes.

    Dicha admisión de responsabilidad le ha costado el cargo a dos gerentes ya que ayer se decidió remover de sus puestos a los encargados de Seguridad, Armando Samayoa, y de Investigación Fiscal, Raúl Van Der Henst. Y se anunciaron más medidas de seguridad.

    El superintendente Abel Cruz dijo que la decisión de retirarlos de los cargos es administrativa ya que desde el incendio de hace dos semanas (en la Torre Empresarial) para acá se debían implementar otras acciones. Consideramos que ellos administrativamente se quedaron cortos pero agregó que no significa que estén involucrados en el incidente.

    En cualquier estrategia de concienciación en ciberseguridad empresarial, los empleados tienen un mandamiento esencial: nunca hay que abrir archivos adjuntos de un email si no se está completamente convencido de que es seguro. En caso contrario, su descarga o apertura puede provocar una crisis de seguridad informática en toda la empresa.

    Pero, ¿qué pasa cuando el malware que inunda un ordenador no se inserta dentro de un archivo, sino mediante un proceso difícilmente detectable? Eso es precisamente lo que ocurre cuando las empresas se enfrentan al fileless malware.

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